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Cómo un viaje a Tailandia cambió por completo mi vida.

Quien me iba a decir a mí hace un año que iba a estar hoy, escribiendo este artículo para estrenar este blog ¡mi propio blog!, y más aún, para el lanzamiento de mi propia web, este proyecto que con tanto cariño e ilusión he creado.

Las vueltas que da la vida, tan sorprendente y maravillosa al mismo tiempo, que este año me ha hecho crecer tan deprisa. No sin dudas, miedos, situaciones inesperadas que de repente le dan la vuelta a todo por completo (que os voy a contar sobre esto que no sepáis), pero que te hacen parar a pensar y valorar lo que de verdad importa, haciéndote renacer y trabajar más duro que nunca para conseguir tus sueños.

Si te has dado una vuelta por mis redes o la web, habrás leído mil veces que un viaje a Tailandia me cambió la vida, y dirás que soy una pesada, pero es que es la pura realidad, y quizás te sirva de inspiración y pueda ayudarte.

Así que quiero contarte aquí toda mi historia más personal al desnudo, porque no he llegado aquí por casualidad, sino que ha sido gracias al proceso de aprendizaje de las situaciones vividas en mi vida siguiendo mi corazón, buscando mi vida deseada, y Tailandia me regaló el impulso para lograrlo.

 

MI VIDA ANTES de empezarla transformación.

Nací y pasé mi infancia felizmente en un pueblo muy cerquita de Huesca. Tuve la suerte (ahora es cuando me doy cuenta) de crecer en un pueblo con la libertad que eso supone, pero yo no lo creía así. Mi vida soñada era en una ciudad con todas las oportunidades que estas ofrecen, y que me mostraba la televisión.

Fotos Carol cuando era pequeña

Por fin llegó la oportunidad cuando me tocó empezar a estudiar el bachillerato. Fue entonces cuando me trasladé a Huesca para cursar mis estudios.

Me pareció una época maravillosa. Una Carol adolescente, con ganas de comerse el mundo, conociendo a mucha gente nueva, y en una ciudad, que aunque pequeña, entonces a mí me parecía lo más. Ya por entonces empecé a tomar mis decisiones, y cuando terminé 3º de bachillerato y tenía que hacer COU, dejé de estudiar y me puse a trabajar.

Yo con todos los

¿El motivo?, no había nada por entonces que me llenase y me motivase para estudiar, y así como todas mis compañeras eligieron alguna carrera que se podía cursar cerca, yo decidí esperar, algo de lo que me alegro enormemente.

 

Mi vida entonces era feliz, nada fuera de lo normal.

Trabajaba en una tienda de ropa, tenía mi dinero y vivía bien, un novio con el que pensaba que estaría toda la vida, unos amigos y una familia maravillosos a los que tenía cerca, iba al gimnasio cada día, iba haciendo alguna que otra formación y hacía planes con mis amigos en mi tiempo libre.

Como ves, una vida muy normal, con la que me sentía satisfecha y no estaba ansiosa por cambiarla, solo tenía sueños, como todo el mundo. En mi caso, de seguir estudiando para llegar a vivir en una gran ciudad y ser una persona exitosa, quizás tener familia algún día…

Esa época la exprimí al máximo y no me arrepiento de nada, pero me dormí, porque los sueños, si no haces nada porque se cumplan, no vienen por arte de magia, y allí estaba yo, divirtiéndome si, pero sin viajar, sin buscar qué estudiar y donde seguir mi trayectoria de crecimiento.

 

El día que mi jefe me hacía fija: Primer punto de inflexión en mi camino.

Hasta que un día, mi jefe en el trabajo me llamó a su despacho y me ofreció hacerme fija y encargada de una sección. Allí desperté, me dije: Carol, esto no es lo que has soñado en tu vida.

Debía hacer COU para estudiar una carrera, pero todavía no sabía qué estudiar, lo que si tenía claro es que debía ser algo relacionado con artes. Las clases ya habían empezado hacía una semana, pero allá que me fui para solicitar que me aceptaran, y muy segura me debieron ver, porque me aceptaron.

Seguí compaginando mi trabajo con mis estudios, en esta ocadión en un bar los fines de semana. ¿Que recuerdos más divertidos de aquella época!

People

Ese año descubrí en mundo de la publicidad y que se podía estudiar. Así que en junio aprobé COU y en septiembre me mudé a Valencia a estudiar Publicidad y relaciones Públicas.

MI ÉPOCA UNIVERSITARIA, el inicio de mi transformación personal.

Ahora que tenía claro qué hacer, mi actitud cambió por completo, ya no había nada que me pudiese parar. Era muy exigente conmigo misma y estudiaba muchísimo, además de apuntarme a mil formaciones más extras relacionadas con mi carrera para ser la mejor, quizás demasiado porque fue entonces cuando sufrí mi primera ansiedad.

Pero eso no estaba reñido con la diversión, también conocí a muchísima gente de todas partes, amig@s que hoy en día siguen siéndol. Lo pasé muy bien, y fue cuando comencé a hacer mis primeros viajes.

Universidad Valencia

Hoy en día sé que hasta entonces no había viajado porque mi entorno cuando vivía en Huesca no tenía las mismas inquietudes viajeras, se conformaban con pasar la vida sin salir de la ciudad, con una vida rutinaria. Y yo, pues hacía igual, pero una vez lo pruebas ya no puedes parar.

 

Mi año de Erasmus, segundo punto importante de inflexión en mi vida.

Incluso en cuarto curso, me fui de Erasmus a Francia, a Nancy. Toda mi vida había estudiado francés y quería perfeccionarlo. Además estudiando publicidad, para ser la mejor, debía saber idiomas.

Ese fue uno de los mejores años de mi vida y el segundo punto de inflexión, quizás uno de los más importantes. Por supuesto todo tiene que ver con los aprendizajes de las personas que te vas encontrando en el camino.

Año lleno de aprendizajes, vivencias y lazos con personas que no se separaron jamás.

Año Erasmus

(Perdón por las imágenes, ya sé que son de mala calidad, pero es lo quer he podido rescatar. Son fotos de fotos en papel, por entonces empezaban a surgir los teléfonos móviles..)

Durante este año viajé muchísimo por Europa, y al siguiente, cursando ya último curso de la carrera en Valencia también.

Y como ya habrás supuesto, con lo exigente que me había vuelto conmigo misma y mi perfeccionismo, acabé la carrera aprobando todos los cursos en junio y con varias matrículas de honor.

 

MI PASO POR INGLATERRA.

¿Pensabas que eso se podía quedar ahí? Claro que no, necesitaba saber Ingles, así que en octubre para Inglaterra que me fui sin entender ni papa de inglés. Era la única manera de aprender rápido.

Fui con la intención de estar solo un año aprendiendo Ingles, a Leicester, pero como no, volvía vivir una año maravilloso de aprendizaje y bellísimas personas que me encontré por el camino.

Eso me encantó, yo iba creciendo personalmente cada día másy también consideré que necesitaba más tiempo de estudio de inglés en el país.

 

Un año que se convirtieron en cuatro.

Ya todo me parecía poco, y mi nivel de exigencia era cada vez mayor, así que finalmente me quedé 4 años allá, dos estudiando otra carrera en Birmingham, y el último año sabático en Londres, una ciudad de la que me fui diciendo que volvería a vivir allí. Me tenía enamorada, quizás un día vuelva.

¿Que por qué me fui? Sigue, sigue leyendo. Por supuesto, por seguir luchando por la vida que tenía en mente.

Siempre me habían enseñado que debía esforzarme por tener una vida exitosa y es lo que he estado haciendo toda mi vida, olvidándome en muchas ocasiones de disfrutar de los momentos maravillosos que la vida me ponía delante.

Estudié dos carreras, la segunda en Birmingham para al mismo tiempo aprender inglés, y todo para conseguir un buen trabajo que es lo que se supone que te proporciona una vida feliz y por lo que te tienes que esforzar en los países de occidente.

Mi licenciatura en Birmingham

Junio de 2007. Salgo de la universidad de Birmingham (UK) como Licenciada en Marketing especializado en organización de eventos. Después de haber realizado aquí previamente la Licenciatura de Publicidad y Relaciones Públicas (Valencia).

El esfuerzo fue brutal en todos los sentidos, y finalmente conseguí el trabajo que es considerado hoy en día envidiable para muchos y no tanto para mí. Pero no voy a adelantarme, esto te lo explico más adelante. ¡Sigamos!

 

Por fin un año sabático cumpliendo un sueño: Vivir en Londres.

Después de toda la vida formándome para ser la mejor y tener la vida exitosa que te prometen, me merecía un descanso de estudio, y me mudé a Londres, una de las ciudades en donde siempre había soñado vivir y donde podía realizar la vida que tenía idealizada en mi cabeza (siempre basada en el trabajo claro…)

Era el momento perfecto, mi año sabático, con toda mi formación acabada, y mientras tanto buscando trabajo allí, donde tenía pensado quedarme a vivir. Con todo mi esfuerzo poco a poco había ido llegando a la meta que tenía en mente.

Conocí a muchísimas personas maravillosas, con las con las que viajé y disfruté muchísimo. Me enseñaron mucho con sus historias inspiradoras y aún ahora vamos quedando en puntos del globo terrestre para continuar viéndonos.

Trabajaba de camarera mientras tanto y disfrutaba de la ciudad. No paré de buscar trabajo e hice un montón de entrevistas, pero me esperaba un destino devastador, porque visto lo visto, iba a tener que pasar mucho tiempo trabajando de camarera hasta conseguir mi objetivo.

Era esto o arriesgar y buscar una alternativa. Finalmente elegí buscar una alternativa con todo el dolor de mi corazón…

 

MI VUELTA A ESPAÑA y comienzo de mi etapa profesional.

Vine al Pirineo Aragonés desde Londres con mucha ilusión por empezar este camino en mi trayectoria profesional. Pero os voy a ser sincera, con la intención de quedarme solamente por unos años para disfrutar de la naturaleza y la montaña, mientras esquiaba, un deporte que me había gustado desde pequeña, y al mismo tiempo tener la suerte de trabajar y ganar experiencia en un sector que me gustaba.

A día de hoy sigo trabajando por cuenta ajena, en el departamento de marketing (para lo que me había estado formando toda mi vida) y para un producto que siempre me había fascinado, el mundo del esquí.

Carol esquí

El tener por fin un trabajo fijo y también mucho tiempo libre en verano pues en invierno trabajaba también fines de semana y festivos, me ha dado la oportunidad de viajar muchísimo, la gran pasión de mi vida.

Ese es el motivo por el que esos pocos años que pensaba pasar aquí, se han convertido en una eternidad. ¿Qué otro trabajo me iba a permitir tener tanto tiempo libre para poder viajar?

Si, si, sigo aquí, pero ahora con otras metas y frentes abiertos en los que enfocarme para desarrollarme tanto profesionalmente como personalmente, y en esto tiene mucho que ver el cambio que dio a mi vida el ir conociendo la filosofía de vida Tailandesa.

 

UN VIAJE DIFERENTE A TAILANDIA, el inicio de mi verdadera transformación personal.

Fue precisamente por los viajes, y uno en especial, la primera vez que fui a Tailandia, que la mi forma de ver el mundo cambió.

Ahora soy amante de la vida y de las cosas simples, mi pasión es conocer nuevas culturas y aprender de las personas. Viajo con calma y creo poderosamente en el poder sanador que tienen los viajes.

Pero esto no siempre fué así. Como ya te he comentado, pasé muchos años esforzándome para conseguir una vida que creía exitosa. Vivía deprisa, pensando que me comía el mundo por mi posición y el sueldo que ganaba. Pensaba todo el tiempo en mis vacaciones, ansiosa a que llegasen para hacer lo que siempre soñaba viajar. Era en ese momento en el que me evadía y olvidaba mi vida diaria, pero al volver todo seguía igual.

Algunos de mis viajes

¡Y cuanto más viera mejor! Iba siempre como un borreguito a ver todas las atracciones turísticas, siguiendo velozmente una banderita, sin mezclarme en ningún momento con la gente o la cultura local.

Con el tiempo, esos viajes dejaron de llenarme, sentía que no me aportaban ninguna experiencia enriquecedora. Quería viajar de otra manera, pero no tenía personas en mi círculo con las mismas inquietudes, y no se me pasaba por la cabeza hacerlo sola.

 

Tailandia: Mi segundo hogar.

Hasta que un verano surgió la idea de hacer un viaje diferente a Tailandia. Siempre me había llamado la atención por sus playas paradisíacas, su espiritualidad y una cultura ancestral tan distinta. Lo que nunca imaginé fue que acabaría siendo mi segundo hogar.

CArol en Tonsai Beach, Tailandia

Yo tumbada en la playa de Tonsai, en la bahia de Railay en Tailandia

Tailandia fue el país que me hizo volver con otra perspectiva, donde descubrí una nueva forma de sentir más allá de la belleza. Todas las personas que conocí allí no dejaban de sorprenderme por su modo diferente de entender el mundo. Ellos lo llaman “Thainess”, el arte de vivir tailandés basado en el “sanook” (ideal de la diversión) y “mai pen rai” (no te preocupes, sé feliz) para no estresarse, ser amable y hospitalario con los demás.

Mi primer viaje a Tailandia

Mi primer viaje a Tailandia

 

No fui consciente de todo esto hasta que regresé a España, llena de emociones y felicidad. Ese viaje significó para mí un sentir y vivir tan intenso como nunca lo había experimentado en ningún otro viaje.

Desde entonces he vuelto una y otra vez, e incluso he pasado temporadas viviendo allí, profundizando en su cultura y mentalidad que tantos aprendizajes me han aportado para mi vida en general y mi día a día.

Cada vez entendía menos la forma de vida que llevamos aquí, e incluso en uno de mis viajes a Tailandia, en Koh Phangan (mi segundo hogar) pasando una temporada practicando yoga y meditación y disfrutando de la isla, charlando con varios amigos me ofrecieron trabajo al ver las ganas que tenía de quedarme a vivir allí.

Koh Phangan mi segundo hogar

Koh Phangan mi segundo hogar

 

Mi miedo a salir de mi zona de confort.

Estuve a punto de tirar todo por la borda, pero otra vez el miedo o la incertidumbre me hicieron volver, aunque ahora sé que todo tenía un por qué. Y lo que hasta hace poco lo sentía como un fracaso, hoy en día lo veo como la decisión que debía tomar para llegar al perfecto equilibrio de mi vida deseada hoy en día.

El Thainess se ha convertido en mi filosofía de vida y me ayuda a vivir en plenitud incluso aquí, pues me enseñó algo muy importante, que todo depende de mi actitud hacia las cosas y en mi bien hacer.

Gracias a estos aprendizajes la confianza en mi misma se vio reforzada y me hizo reflexionar de nuevo en mi vida ideal, en lo que había venido a hacer aquí, al Pirineo Aragonés, y en las metas y sueños que tenía el primer día que llegué a este lugar.

 

MI HISTORIA EMPRENDEDORA.

Todo esto empezó hace ya unos 6 años, pensando de nuevo que necesitaba un cambio (bueno realmente hace 8, cuando realicé mi primer viaje a Tailandia, pero entonces no lo sabía) porque algo dentro de mí me decía que no estaba bien. Pero déjame que empiece por el principio.

 

Mi conflicto interno entre la vida que llevaba y la deseada.

La vida en el valle tiene una calidad brutal. Sé que, como muchas, estarás pensando ¡jo, que suerte, viviendo en un entorno paradisíaco, teniendo la oportunidad de esquiar en invierno y viajar en verano!

Vistas desde mi terraza. Increíbles, lo sé.

Pero todo tienes sus pros y sus contras, y te aseguro que venir de vacaciones está muy bien, pero vivir aquí no es tan fácil, y más para una persona tan inquieta y con ganas de comerse el mundo como yo.

De hecho, desde ese viaje a Tailandia, eso es lo que continuamente he estado valorando y poniendo en una balanza:

Pros de vivir haciendo lo que hacía.

  • Carol vives en un entorno maravilloso.
  • La calidad de vida es increíble (bueno según que es lo que tú valores, y eso os lo cuento en las contras)
  • Tienes la oportunidad de esquiar, que te encanta.
  • Y vivir el invierno de una estación de esquí, que no lo cambiaba por la ciudad en esta estación del año ni de broma
  • Tanto trabajo en invierno, te genera muchos días libres más extras aparte de tus vacaciones y que puedes disfrutar en verano.
  • Como en verano es la temporada baja, te permiten coger todas las vacaciones de golpe y poder viajar.

Contras de vivir esa vida comparándola con la deseada

  • Ese entorno maravilloso, en las épocas de cambio de temporada, son meses de mucha soledad. Vida social nula.
  • Estoy atada de pies y manos para poder realizar todas las actividades que me gustaría, porque vivir en un pueblo de un valle, tiene cero oportunidades.
  • La montaña, si no es para esquiar, no te gusta. Tú eres de ciudad y playa fuera de temporada, para poder crecer personalmente haciendo actividades que te llenen y socializarte.
  • Trabajas demasiado y en horario de apertura de pistas, por lo que cada año esquías menos.
  • No puedes disfrutar como te gustaría del invierno, pues todos tus amigos, que van cada año a pasar temporada para disfrutar del esquí y de la vida social, llevan horarios contrarios a los tuyos.

Estos pensamientos venían cada otoño rondando mi cabeza. Claro en verano había estado viajando y disfrutando, y ni me paraba a pensar y mucho menos a tomar acción.

Era cada otoño, cuando tenía que estar en el valle con mal tiempo, sola, triste, sin nadie con quien compartir ni poder disfrutar de mi tiempo libre haciendo lo que me apetecía porque no había oportunidad, cuando estos pensamientos me invadían.

 

La propuesta ganadora siempre por miedo a salir de mi zona de confort.

Siempre ganaba la opción de quedarme por el pro más importante para mí: ¿qué trabajo al que me cambiase en una ciudad para tener oportunidades me iba a dar la opción de tener tantas vacaciones y cogerlas todas de golpe para poder viajar?

Cada verano seguía viajando, y cada dos años volvía a Tailandia, ese país que me proporcionó esa transformación personal tan brutal y al que iba para seguir trabajando en mi crecimiento personal y espiritual, y en técnicas para mi bienestar.

Allí entendí muchas cosas sobre la vida, y sobre todo de mi misma, por lo que esos pensamientos de cambio para conseguir la vida que quería vivir, venían más a menudo.

Foto en Pai, norte de Tailandia

Pero ¿qué podía hacer? ¿qué tipo de trabajo y en que lugar debía empezar a buscar que me llenase y me permitiese vivir como quiero? Tenía que ser a lo grande, no conformarme con cualquier cosa que me permitiese cambiar únicamente de ubicación, ya que me había decidido, debía ir a por todas por mi vida ideal.

 

La solución, tengo que ser Nómada digital.

El otoño pasado, en mi habitual y anual crisis existencial, pensando y pensando, me acordé de que en Tailandia conocí a muchas personas que estaban viviendo y trabajando desde allí.

Algunos se habían montado su propio negocio y vendían productos de Tailandia a otras empresas de su país de origen. Otros eran grandes profesionales, normalmente del mundo de la tecnología, trabajando para grandes empresas multinacionales y lo hacían en remoto.

Fue entonces cuando se me encendió la bombillita en la cabeza. ¡Bien habría empresas aquí en España o en cualquier otro lugar para las que pudiese trabajar haciendo lo que sé pero en remoto!

Porque ese sí que era mi trabajo ideal, había dado con la solución. El cambio que estaba buscando para llevar la vida que quería era uno que me proporcionase libertad horaria y geográfica.

Trabajar desde cualquier lado como nómada digital

Mi trabajo ideal, trabajar desde cualquier lado como nómada digital

 

Empezó entonces mi búsqueda por internet acerca de trabajar desde casa, el mundo online, y ya empecé a ver repetidamente la frase “Nomadismo digital”.

Al mismo tiempo también pensaba que debía formarme más en el mundo digital, pues crece a pasos agigantados cada día.

Aunque ya estuviese trabajando de ello, yo me dedicaba más al ámbito de la publicidad ofline, siendo responsable de imagen, campañas y medios publicitarios del grupo de estaciones de esquí para el que trabajo, pero es otra persona en mi departamento la que lleva la parte de marketing digital, aunque trabajando de mi mano en la parte imagen, claro.

 

El día que dí con la END (Escuela Nómada Digital).

Buscando como trabajar online, di en internet con Antonio G. de Inteligencia Viajera y el lanzamiento de la tercera edición de la END (Escuela Nómada Digital). No sabía muy bien que englobaba todo este mundillo y si era eso lo que estaba buscando, pero ofrecía un training gratuito donde presentaba todo lo que podías aprender dentro de ella y los empleos emergentes en el mundo online. Así que me apunté.

Terminó el training y en la última clase abrió las inscripciones de la escuela para quien quisiese entrar. Era un desembolso bastante importante de dinero, pero ¿no era eso lo que había decidido por fin hacer con mi vida? No lo pensé más y a los 15 minutos estaba dentro.

En principio entré para aprender a trabajar de lo que yo ya sabía, pero formarme más en el marketing digital y encontrar un trabajo en remoto para una empresa ajena, y de ese modo conseguir esa ansiada libertad geográfica y horaria. Mi desconocimiento de todo lo que engloba este mundillo para nada me hacía pensar en todas las posibilidades de más que existían.

Ese primer día ya estaba indagando en como funcionaba la plataforma y al día siguiente comencé la formación. Cuál fue mi sorpresa que el primer curso era de Mindset y Heartset, y prepararnos mentalmente para todo lo que iba a llegar (y menos mal, porque la cosa tiene tela)

 

En la búsqueda de mi propósito.

Terminé esa primera etapa de preparación y pasé a la siguiente. Uy uy uy… Llegó el momento de indagar en mi vida para encontrar mi propósito.

En la escuela se nos enseñó que lo importante era encontrar este propósito, encontrar aquello que podíamos ofrecer en ayuda de los demás, y que además nos apasionase, ese sería nuestro propósito en la vida y por el que nos levantaríamos con motivación e ilusión para trabajar en ello cada mañana.

Comenzamos un estudio exhaustivo con un montón de ejercicios para identificar mis debilidades y fortalezas, mis valores, y lo más importante, un repaso de mis fracasos o lo que yo consideraba fracasos en mi vida y el aprendizaje que saqué de cada uno de ellos.

Esto fue un estudio de autoconocimiento brutal que jamás me había hecho, ni siquiera lo había parado a pensar. Me removió mucho por dentro e incluso me hizo llorar por la de cosas que descubrí de mí misma, tanto miedos y fracasos, como triunfos y fortalezas, y el repaso de tanta vida vivida.

Pero allí me di cuenta de que todos esos fracasos, no lo eran, sino que fueron situaciones que la vida me puso delante y que tuve que pasar y superar, y sin haberlas vivido, ahora mismo no habría llegado hasta aquí.

 

La pregunta del millón.

¡Y llegó la pregunta del millón! ¿Qué harías si te quedase una semana de vida?, y la siguiente ¿y si solo te quedase un día?

¡Bam! Esa pregunta entró como una bala en mi corazón. ¿Había estado viviendo acorde a mis valores, lo que me gustaba hacer y me llenase para tener una vida que me gustase recordar?

La respuesta fue NO. Con razón estaba como estaba estos últimos años, con una vida y un trabajo envidiable para muchos, pero desconectada totalmente de mi misma. Este fue un estudio en el que me reencontré a mi misma, y debía empezar a vivir desde mi esencia.

 

La persona que leyendo mi estudio se dió cuenta de mi pasión

Mi tutora, mi querida Marta Heredia de “Pasaporte solidario”, que lleva tiempo organizando viajes grupales con un propósito muy chulo también a Kenia, haciendo repaso de todos los ejercicios que le iba entregando porque no daba con algo en  que ella me viera ilusionada, cuando leyó el de los fracasos y aprendizajes me dijo:

¿Pero no te das cuenta de cómo me estás hablando de tu experiencia en Tailandia y todo lo que puedes ofrecer a otras personas que estaban como tú a dar ese paso de transformación? No me habías hablado de esto hasta el momento.

Es como si me hubieran dado con un mazo en la cabeza y hubiese despertado. Eso sí resonaba en mí, si quería seguir formándome en ello, y me permitiría seguir viajando a ese maravilloso país y seguir indagando en su cultura y maravillosa filosofía de vida.

Al mismo tiempo, si me llenaba ayudar a muchas mujeres que se habían esforzado muchísimo para tener una vida que se podía considerar como exitosa, olvidándose en muchas ocasiones por ese motivo de vivir la vida, y que ahora sienten que algo de ellas no funciona.

Yo podía llevarles a conocer la filosofía de vida tailandesa, a sentir lo mismo que sentí yo en su día y trasmitirles toda esos aprendizajes y conocimientos de otro estilo de vida que les ayudase a conseguir una mayor serenidad y plenitud.

 

Por fín dí con mi propósito en esta vida.

Eso si sería acercarme a mi autorrealización. Dimos con mi pasión y que con ella podía ayudar a muchas personas que estuvieran en la misma situación que yo estuve en su día. Algo que fuera una motivación para trabajar sobre ello cada día con toda la ilusión del mundo.

Por tanto mi propósito ahora está claro, es acompañarte a conocer e integrar un etilo de vida diferente, el Thainess (Arte de vivir Tailandés), consiguiendo la trasformación en tu vida que siempre has deseado y creando de tu vida algo que siempre quieras recordar.

Thainess, el arte de vivir Tailandés

Aunque también lo hago a través de un programa online para aquellas personas que no quieran o no se puedan desplazar hasta Tailandia, por supuesto que la mejor manera es vivirlo insitu con mi acompañamiento.

Ayudarte a profundizar en tu desarrollo personal a través de viajes de inmersión cultural, filosofía de vida oriental Tailandesa.

Mira a quí como las experiencias que he creado para conocer y profundizar en ogtro estilo de vida, el tailandés, para que puedas aplicarlo en tu vida cotidiana.

Con esa ilusión y convicción comencé a trabajar en mi proyecto.

 

Y LLEGÓ EL COVID a poner patas para arriba el mundo entero.

Y ¿como no?, a mí también. Mil dudas me surgieron en la cabeza, desánimo, miedo tristeza, y un cúmulo más de emociones que para que te las voy a contar. Seguramente tú las pasaste igual.

Pero al mismo tiempo fue un momento de reinvención, de sacar fuerzas de donde no las tenía y creatividad ante la situación actual en el mundo.

Me dije:

Carol, pero ¿cuándo más que nunca, ahora todas estas personas a las que quieres ayudar a afrontar la vida de otra manera, necesitan seguir una filosofía de vida diferente que les ayude a vencer miedos y vivirla con positividad? ¡Puedes enseñarlo desde casa!

Esta situación nos ha traído una consciencia interna muy importante y pienso que debemos aprovechar esta inercia transformadora que se ha creado a nivel global para adoptar un estilo de vida diferente, ver y sentir el mundo de otra manera.

Thaines, al arte de vivir Tailandés

Así que en pleno confinamiento creé e impartí el primer programa Thainess (adopta el estilo de vida y el arte de vivir Tailandés) por lo que estoy muy orgullosa y agradecida. Al final tendrán razón con la frase que dice que:

“Las crisis son la mejor ocasión para buscar nuevas ideas y ponerlas en marcha”.

EL RESURGIR cual ave phoenix.

Después de un tiempo de descanso en verano, pues el confinamiento me dejó con muchas ganas de aprovechar tiempo libre en el exterior, como te debió pasar a ti, decidí retomar mi proyecto con ilusión y alegría.

Porque sé que volveremos a viajar, y creo firmemente en el poder transformador de los viajes y también de la filosofía de vida oriental y Tailandesa.

Mi objetivo:

Anora mismo es aportarte el mayor valor posible enseñándote esta maravillosa cultura para que puedas aplicarla y crear así entre todos un mundo mejor.

Con programas experienciales en los que profundizar en ella, sus hábitos, sus actitudes, sus valores fundamentales de comportamiento para lograr una vida plena y serena.

Y por supuesto organizar viajes para daros la oportunidad de conocer insitu ese maravilloso país, Tailandia, una experiencia brutal, donde poder contar con mi experiencia y acompañamiento para que las personas que viajen conmigo sientan lo mismo que yo en su día, una experiencia transformadora vivida en parajes únicos que no olvidar jamás.

Atardecer playa Tailandia

Atardecer playa Tailandia

 

También quiero ayudarte a viajar más y mejor, así que también compartiré contenidos de como preparar un viaje y vivirlos de otra manera, ver más allá de lo que te enseñan los viajes organizados por agencias de viajes, basándose en la inmersión de la cultura local, la atención plena y el respeto tanto a sus habitantes (hay que tener en cuenta las diferencias culturales en cada país) como al medio ambiente.

 

CONCLUSIÓN

Así que en este mi primer artículo, contándote mi trayectoria al desnudo, estreno mi web, convertida en nómada digital, con la vista mirando atrás y sintiendo que ha sido mucho esfuerzo y aprendizaje, pero que todo esfuerzo tiene su recompensa, viendo mis logros obtenidos y más objetivos que cumplir, con ilusión y cariño para ti.

Espero que te guste y sobre todo espero que te aporte mucho valor.

Y ahora que ya sabes todo sobre mí, me encantaría saber de ti ¿te ha servido de inspiración lo que te he contado? ¿cuáles han sido tus logros? ¿y tus fracasos si es que consideras que has tenido alguno? Y más importante aún ¿cuáles han sido tus aprendizajes? ¿Has vivido alguna experiencia transformadora como la mía en algún viaje?

¡Quiero saberlo todo! Cuéntamelo en comentarios.

Estoy segura de que será de gran utilidad para todas inspirarnos con tu historia y que a ti te servirá de mucho también contarla a esta comunidad: Nos encantará escucharte.

 

 

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